Radio Arrebato 107.4 FM

Historia

La eclosión de emisoras libres de finales de los ochenta en todo el territorio español -y entre todas ellas los ecos que llegaban desde la corrosiva Radiocadena del Water- animó en la primavera de 1987 a un grupo de alumnos y profesores del Instituto Brianda de Mendoza a parir Radio Arrebato.

Al principio, aquel experimento no tenía mayor intención que retransmitir los actos del histórico 150 aniversario del centro, pero del éxito de las primeras emisiones surgió inmediatamente el propósito de forjar una programación estable a lo largo de todos los días del curso lectivo, que se ha mantenido durante los últimos 15 años con el único paréntesis del cierre de 1989. De esos primeros maravillosos comienzos deben destacarse, entre las muchas voluntades que se unieron, las figuras de tres personas determinantes para el devenir de la emisora: el incombustible y siempre inconformista
Fernando Borlán, profesor y poeta, quien removió las aulas para convertirlas en inagotable vivero de la radio; el “manitas” Carlos Gálvez, que aportó sus múltiples conocimientos técnicos para construir, sin apenas medios, el esqueleto de la emisora que hoy conocemos; y el ahora periodista Álvaro Nuño, quien permanecería también en los 90 al frente del barco para conservar el viejo espíritu de la Arrebato. Todos ellos y algunos más (nombrar a todos sería tarea ímproba) fueron reclutando a decenas de  estudiantes para una causa que en sus primeras dos temporadas mantendría un formato de mañana y tarde, cubriendo prácticamente todos los horarios habitables dentro del instituto.

La irreverencia y la naturalidad de aquellos primeros espacios calaron rápidamente entre los estudiantes del Brianda, primero, y también entre el resto de jóvenes de la ciudad, después, catapultando a la Arrebato hasta las mejores cifras de audiencia que jamás haya conocido, llegando incluso a figurar en un sondeo encargado por una emisora privada a la altura de las radios comerciales de ámbito local. Quizás ese arrasador éxito fue el que no pudieron soportar los poderes fácticos de la comunicación guadalajareña, quienes en el otoño de 1989 denunciaron la presunta “ilegalidad” de la
emisora (nosotros siempre la hemos definido como “alegalidad”, pues jamás se legisló la actividad de las radios estudiantiles) ante la Dirección General de Telecomunicaciones, quien precintó los equipos en octubre, con la consiguiente suspensión de emisiones, que no regresarían hasta la primavera de 1990. En todos esos meses de doloroso silencio, la ciudadanía de Guadalajara, con sus firmas, y los grupos municipales, con una moción  exitosa, respondieron contundentemente a una decisión injustificada, pues Radio Arrebato jamás entró en competencia con las emisoras comerciales (nunca emitimos publicidad) y su ausencia quebraba una actividad cultural y didáctica de indudable interés social.El comienzo del curso 1990-91, tras aquella suspensión, marcaría una nueva etapa en la emisora, que desde entonces jamás ha faltado a la cita con sus oyentes todos los días lectivos de año, de lunes a viernes, entre las cuatro y las diez de la noche. Antes y partir de 1991, han convivido programas de todo tipo: desde calenturientos consultorios sexuales hasta no menos acalorados corrillos poéticos, pasando por toda suerte de espacios subversivos o de carácter monográfico dedicados al cine, las artes, el  deporte…

Sin embargo, la mayor parte de la parrilla de la Arrebato está dedicada en los últimos años a ser reflejo de todas las expresiones musicales posibles, desde la clásica hasta el heavy metal, sin olvidar el pop, el garaje, el punk, el hardcore, el blues, el jazz, el folk, el hip-hop, el techno y, por supuesto, también el rock. Precisamente de esa exacerbada inquietud musical nace en 1995 uno de los proyectos más emblemáticos de Radio Arrebato que derribó fronteras: el Panal Rock, festival anual que se celebró en cinco  ocasiones, contando con un multitudinario respaldo (4.000 espectadores en el 99) gracias a la presencia de destacadas bandas del pop y el rock independiente de la escena española como Dover, Los Planetas, Chucho, Manta Ray, Los Enemigos o Hamlet. A partir de la desaparición del Panal Rock, los distintos programas de la Arrebato siguen colaborando u organizando todo tipo de conciertos musicales y la propia emisora colabora activamente impulsando las dos ediciones del Festival Panorámico Musical.

Actualmente, tras un tiempo dubitativo en que la existencia de Arrebato peligró, con su salto a Internet, la parrilla está dispuesta a nutrirse de nuevas ideas, nuevos programas, otros formatos que nos sigan confirmando como imprescindibles en la cultura de Guadalajara.

En esencia, Radio Arrebato sigue siendo una radio libre, independiente en lo ideológico y comprometida en lo social, que sólo depende de sus asociados y que no se casa ni se casará nunca con nadie. Todos los días, de lunes a viernes, entre las cuatro de la tarde y la medianoche, te esperan un montón de propuestas diferentes en el 107.4 FM.

por Fernando Rojo, Presidente de la A.I.B.M